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¿Qué es el efluvio telógeno? Caída del cabello por estrés, por enfermedad o después del parto
El efluvio telógeno es una caída difusa del cabello que se produce cuando un desencadenante hace que muchos folículos pasen a la vez a la fase de reposo. Le explicamos por qué empieza meses después, cuáles son sus formas aguda y crónica, y en qué casos debe consultar a un médico.
En este artículo
¿Qué es el efluvio telógeno?
El efluvio telógeno se produce cuando un número de folículos mayor de lo normal pasa a la vez a la fase de reposo y, unos meses después, esos pelos se caen al mismo tiempo. «Telógeno» hace referencia a la fase de reposo del cabello (fase telógena); «efluvio» significa aquí caída.
Cada folículo (raíz del cabello) del cuero cabelludo sigue un ciclo formado por las fases de crecimiento, transición y reposo; explicamos este ciclo en nuestro artículo sobre el ciclo de crecimiento del cabello. En condiciones normales, aproximadamente el 10-15 % de los pelos están en fase de reposo, y cada día se cae una parte de ellos. En el efluvio telógeno, esta proporción aumenta de forma clara; por eso también es mayor de lo normal la cantidad de cabello que ve en el peine, en la almohada y en la ducha.
En el efluvio telógeno, los folículos no sufren un daño permanente; en el mismo folículo crece un pelo nuevo en lugar del que se ha caído. Por eso, el efluvio telógeno por sí solo no provoca calvicie. Aun así, el cabello puede perder densidad de forma notable, y esta etapa puede resultar preocupante para muchas personas.
¿Qué provoca el efluvio telógeno?
Cuando el cuerpo pasa por una situación de mucha exigencia, parte de los folículos que están en fase de crecimiento terminan esta fase antes de lo normal y pasan a la de reposo. La fase de reposo dura unos tres meses; al final, el folículo empieza a producir un pelo nuevo y el viejo se cae. Por eso, la caída no empieza a la vez que el desencadenante, sino por lo general unos dos o tres meses después. Este retraso explica también por qué muchas personas no consiguen relacionar la caída con su causa.
Estos son los desencadenantes que se describen con más frecuencia:
- Enfermedades con fiebre: infecciones con fiebre alta o que cursan de forma grave, como la gripe o la COVID-19.
- Parto: Por efecto de las hormonas del embarazo, los pelos permanecen en fase de crecimiento más tiempo de lo normal y, después del parto, pasan a la vez a la fase de reposo. La caída suele hacerse evidente unos meses después del parto; en muchas mujeres, el cabello recupera su volumen anterior antes de que el bebé cumpla un año.
- Situaciones de gran exigencia física: una operación, un accidente o una enfermedad grave.
- Pérdida de peso rápida y dietas estrictas: sobre todo una alimentación muy baja en calorías o con poca proteína.
- Estrés emocional intenso: un duelo, una separación o etapas largas de mucha presión. Sin embargo, es difícil saber hasta qué punto influye el estrés por sí solo.
- Algunos medicamentos: algunos medicamentos que se empiezan a tomar o que se cambian (por ejemplo, algunos anticoagulantes, derivados de la vitamina A y medicamentos para la tensión arterial), así como dejar medicamentos hormonales como la píldora anticonceptiva.
- Problemas de larga duración: Las enfermedades de la tiroides, la carencia de hierro y algunas enfermedades prolongadas también pueden estar relacionadas con esta caída.
Si sospecha que un medicamento le está provocando la caída, no lo deje por su cuenta; hable con el médico que se lo recetó. A veces coinciden varios desencadenantes y otras veces no se encuentra ninguno claro.
La caída que empieza a los pocos días o semanas de algunos tratamientos, como la quimioterapia, es un cuadro distinto (efluvio anágeno: caída de los pelos que están en fase de crecimiento).
¿Qué diferencia hay entre el efluvio telógeno agudo y el crónico?
El efluvio telógeno suele ser una etapa limitada en el tiempo y ligada a un único desencadenante; es lo que se llama efluvio telógeno agudo. Cuando la caída dura más de seis meses, se habla de efluvio telógeno crónico.
| Característica | Agudo | Crónico |
|---|---|---|
| Duración | Menos de seis meses | Más de seis meses; a veces, años |
| Inicio | Por lo general, unos dos o tres meses después de un desencadenante claro | Puede empezar con un desencadenante; no siempre se encuentra uno claro |
| ¿A quién afecta? | A cualquier edad, tanto a mujeres como a hombres | Se ha descrito sobre todo en mujeres de mediana edad |
| Evolución | Cuando desaparece el desencadenante, suele recuperarse por sí solo | Puede prolongarse, con etapas de más y de menos caída; los folículos se conservan |
En la forma aguda, una vez que el desencadenante ha desaparecido, la caída suele disminuir en unos meses. Que el cabello recupere su volumen anterior lleva más tiempo, a menudo varios meses. Como el cabello crece aproximadamente un centímetro al mes, en el cabello largo se puede tardar más en notar la recuperación.
En la forma crónica, en cambio, se busca si hay algún factor que mantenga la caída, como un problema de tiroides, una carencia de hierro, una alimentación insuficiente o un medicamento que se toma de forma habitual. El efluvio telógeno crónico puede confundirse con la caída del cabello de patrón femenino en sus primeras etapas; también pueden darse las dos a la vez. El médico las distingue con la exploración y, si es necesario, con pruebas adicionales.
¿Cuándo hay que consultar a un médico y qué análisis hacen falta?
Si la caída apareció unos meses después de un desencadenante claro y ya empieza a disminuir, a menudo no hacen falta análisis exhaustivos. Aun así, le recomendamos que consulte a un médico en lugar de intentar adivinar la causa por su cuenta. Es especialmente importante que consulte a un dermatólogo en estos casos:
- Si la caída dura más de seis meses o no disminuye
- Si el cabello se cae en placas o se forma un claro en una zona concreta
- Si tiene picor, enrojecimiento, descamación o dolor en el cuero cabelludo
- Si la raya se le ensancha o los pelos se vuelven cada vez más finos
- Si hay otros síntomas, como cansancio, cambios de peso o reglas irregulares
- Si no encuentra ninguna causa clara para la caída
El diagnóstico suele establecerse con una conversación detallada y una exploración. El médico observa su cuero cabelludo; puede hacer una prueba de tracción (se tira suavemente de un mechón para ver qué pelos salen con facilidad) y, con la tricoscopia (examen del cuero cabelludo con un aparato de aumento), puede fijarse en el grosor de los pelos y en los pelos cortos que están empezando a salir.
Si la causa no está clara o la caída se prolonga, pueden pedirse análisis de sangre. Entre ellos suelen estar el hemograma completo, la ferritina, que refleja las reservas de hierro, y los análisis de tiroides; según sus síntomas, pueden añadirse otros. Si toma un suplemento que contiene biotina, dígaselo a su médico, porque puede alterar el resultado de algunos análisis. En algunos casos difíciles de distinguir, puede ser necesario tomar una pequeña muestra de tejido del cuero cabelludo (biopsia). En otro artículo explicamos además cuándo la caída del cabello no es normal.
¿Qué no sabemos todavía?
- ¿Por qué no todo el mundo reacciona igual ante el mismo desencadenante? Después de una enfermedad con fiebre o de un parto, algunas personas tienen una caída notable y otras ninguna. No se sabe con exactitud a qué se debe esta diferencia.
- ¿Cómo afecta el estrés al folículo? Que las hormonas del estrés y las señales nerviosas pueden influir en el ciclo del folículo se sabe sobre todo por estudios en animales; en las personas, los detalles de este efecto todavía no están claros.
- ¿A partir de qué nivel importa el hierro? Los estudios que analizan la relación entre la carencia de hierro y la caída dan resultados distintos. Tampoco hay acuerdo sobre por debajo de qué nivel de ferritina contribuye a la caída.
- ¿Se puede acelerar la recuperación? No hay ningún medicamento específico para el efluvio telógeno cuyo efecto se haya demostrado bien. Lo principal es encontrar y corregir el desencadenante, si lo hay, y dar tiempo a que el cabello se recupere por sí solo. En algunos casos puede plantearse un tratamiento adicional; esa decisión se toma con la valoración de su médico, así que no empiece a tomar medicamentos por su cuenta. Tampoco hay pruebas sólidas de que los suplementos vitamínicos acorten la caída cuando no hay ninguna carencia; encontrará los detalles en nuestro artículo sobre las vitaminas para el cabello y la biotina.
- ¿Sirven el PRP o la mesoterapia? Estas aplicaciones complementarias no son un tratamiento establecido para el efluvio telógeno. La mayoría de los estudios sobre ellas se centran en la caída del cabello genética; no se sabe si aportan algún beneficio en el efluvio telógeno.
¿Cómo influye el efluvio telógeno en la planificación del trasplante capilar?
El efluvio telógeno no se corrige con un trasplante capilar. Como los folículos siguen en su sitio, el cabello que se pierde en esta caída suele volver a crecer por sí solo. El trasplante capilar, en cambio, consiste en extraer folículos de la nuca y los laterales de la cabeza, es decir, de la zona donante, que se ve relativamente poco afectada por la caída genética, y trasladarlos a las zonas con poca densidad o sin cabello.
Tampoco es acertado planificar el trasplante mientras dura una caída intensa. Como el efluvio telógeno afecta a toda la cabeza, en esta etapa la zona donante también puede verse poco densa. En ese momento no podemos valorar bien ni la densidad real de su cabello ni lo que puede aportar su zona donante. Por eso le recomendamos aplazar el trasplante hasta que la caída remita y se aclare su causa.
A veces, el efluvio telógeno hace más visible una caída genética que ya existía. Si, una vez que la caída ha remitido, sigue habiendo poca densidad en zonas concretas, podemos hablar de la opción del trasplante en el examen médico que hagamos entonces.
La caída por shock que puede producirse en las semanas posteriores al trasplante capilar se explica por un desajuste parecido del ciclo; la diferencia es que suele limitarse a la zona del trasplante y sus alrededores. Hablamos de este tema en nuestro artículo sobre la caída por shock.
¿Cómo tenemos en cuenta el efluvio telógeno en el examen médico?
Cuando acude a nosotros por caída del cabello, primero hablamos de cuándo empezó la caída y de si en los meses anteriores hubo algún desencadenante, como una enfermedad con fiebre, un parto, una dieta estricta o un medicamento nuevo.
Después observamos no solo la zona que ha perdido densidad, sino todo el cuero cabelludo, incluida la zona donante. Nos orientan las diferencias de grosor entre los pelos, si la caída es difusa o se concentra en zonas concretas, y el estado del cuero cabelludo.
Si sospechamos un efluvio telógeno u otro problema que no tenga relación con el trasplante capilar, le recomendamos que consulte a un dermatólogo. No hacemos diagnósticos a distancia; las fotografías tampoco bastan para este diagnóstico. En el examen médico se determina si el trasplante capilar es adecuado para usted; los resultados también varían de una persona a otra.
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